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Vacunas y aumento masivo de pruebas, la mejor respuesta a la variante Delta

Latinoamérica y el Caribe continúan entre las regiones más afectadas por el COVID-19. A pesar de esto, desde diciembre de 2020, Uruguay ha sido uno de los países en América Latina con el menor número de infecciones y muertes por COVID-19. Esto se debe a que ha implementado una estrategia de múltiples tácticas con centros de pruebas, pruebas a la población independientemente de sus síntomas, sistemas de vigilancia y rastreos de contactos exhaustivos para los casos confirmados de COVID-19.

Por otro lado, las vacunas parecen ser la respuesta para tener control sobre el virus y tal vez volver a la normalidad. A modo de iniciativa para ayudar a garantizar la distribución equitativa de vacunas a los más necesitados, el Banco Mundial ha aprobado un financiamiento de 12 mil millones para apoyar la compra de vacunas contra el COVID-19 y el acceso a estas. Si bien existen instituciones interesadas en hacer de la distribución un proceso transparente, es muy poco probable que las vacunas lleguen a la mayoría de la población en 2021. Los gobiernos deberán fortalecer los sistemas de salud públicos para disminuir el riesgo de infección.

Además, esta versión de rápida propagación de coronavirus está presente ahora en Estados Unidos y ha estado circulando en India y en el Reino Unido. Los trabajadores de la salud pública sienten preocupación por esta variante Delta del virus, también conocida a nivel global como la “variante de preocupación”. Delta se ha convertido en la variante dominante en el Reino Unido y ha representado un factor significativo en el surgimiento de infecciones que han sobrepasado el sistema de salud de la India.

En un intento por ayudar a los gobiernos a adelantarse a la curva, el Banco Mundial desarrolló una guía para comprender qué poblaciones están siendo afectadas por el virus, en qué lugares y de qué forma. Más países deben implementar estrategias proactivas y medidas para controlar la severidad de las infecciones en las distintas comunidades. Una buena práctica consiste en realizar pruebas regularmente en todas las poblaciones independientemente de sus síntomas.

Otros elementos esenciales a tener en cuenta como medidas de estrategia proactiva de prueba  incluyen disponibilidad de datos, disponibilidad de personal de salud, buenos gobiernos, implementación de infraestructura de laboratorios, fiabilidad de la cadena de suministros y evaluación y aprendizaje continuos. Hoy más que nunca, los países deben trabajar juntos para reconstruir la confianza en las sociedades y permitir que tanto la educación como la economía funcionen nuevamente de forma segura.